‘The Bear’ se despide a lo grande: el final que no esperabas (y que te va a romper)
The Bear comes home for its fifth and final season in an overly sentimental sendoff that’s not without transcendent moments.
Mira, te voy a ser sincero: cuando empecé a ver la quinta temporada de ‘The Bear’, iba con el culo apretado. Porque después de cuatro temporadas de estrés extremo, platos que parecen obras de arte y personajes que te caen bien aunque sean unos bordes, uno teme que el final sea un desastre. Pero no. Esta vez, Christopher Storer y su equipo han hecho algo que pocas series consiguen: cerrar el círculo sin hacerte sentir que te han tomado el pelo.
La cosa arranca justo donde lo dejamos en la temporada anterior, con el restaurante al borde del colapso. Y no es coña: el dinero de Uncle Jimmy se está evaporando, los proveedores han cortado el grifo, y encima llueve como si el cielo se hubiera puesto de acuerdo con el caos. Pero lo mejor de todo es que la serie, por fin, se centra en lo que importa: el equipo. Adiós a los episodios que se iban por las ramas, las historias paralelas que a veces no pegaban ni con cola. Aquí todo pasa en un día (bueno, casi todo), y te sientes como si estuvieras en la cocina con ellos, sudando la gota gorda.
Lo que más me ha flipado es cómo manejan la despedida. No es un final feliz de esos que te dejan con una sonrisa tonta, pero tampoco es un drama lacrimógeno. Es agridulce, como la vida misma. Y hay momentos que te dejan clavado al sofá, como cuando Carmy le entrega las llaves a Syd y Richie. Ese gesto lo dice todo: la serie ha ido de crecer, de aprender a soltar, de entender que a veces lo mejor es pasar el testigo. Y Jeremy Allen White está inmenso, como siempre, pero es que Ayo Edebiri y Ebon Moss-Bachrach se salen. No sé cómo hacen para transmitir tanto con una mirada.
Eso sí, no esperes un giro loco o un misterio que te deje con la boca abierta. Esto va de emociones, de conversaciones en voz baja entre plato y plato, de darse cuenta de que el verdadero lujo no es la estrella Michelin, sino la gente con la que trabajas. Y ojo, que hay un par de cameos que te van a sacar una sonrisa, pero no te voy a hacer spoiler.
En resumen: si has llegado hasta aquí, esta temporada te va a sentar como un buen plato de pasta en un día de mierda. No es perfecta, pero es honesta. Y en un mundo de series que se alargan hasta el infinito, que ‘The Bear’ se despida así, con dignidad y corazón, es casi un milagro.
Según ha adelantado el medio IGN.



