Sugar Season 2: Colin Farrell vuelve a ser un extraterrestre con ojeras y buen gusto cinematográfico
Sugar Season 2 review: Close encounters of the kind eyes with Colin Farrell and Apple TV.
Mira, te voy a ser sincero: cuando terminé la primera temporada de Sugar, pensé que los guionistas se habían colgado un poco con eso de que el prota fuese un alienígena. Pero aquí estamos, con la segunda temporada ya disponible en Apple TV, y tengo que reconocer que la cosa tiene más miga de lo que parecía.
Colin Farrell vuelve a meterse en la piel de John Sugar, ese detective privado con cara de haber visto demasiadas pelis de noir y con un secreto que ya no es secreto: es un bicho raro venido de otro planeta. Pero ojo, que no es un marciano de esos que vienen a conquistar el mundo, sino más bien un observador que intenta entender por qué los humanos somos tan gilipollas los unos con los otros.
La segunda temporada arranca en Asia Oriental, con Sugar encontrando a su colega Henry medio muerto. Y claro, el tío se muere antes de poder soltar prenda sobre la hermana desaparecida de nuestro detective favorito. Así que Sugar, que es un sentimental, quema todo el chiringuito y se vuelve a Los Ángeles con un cartel mental de 'Cuidado con la asimilación' grabado a fuego.
Lo mejor de esta serie no es solo que Farrell tenga ese vozarrón de terciopelo para los monólogos interiores, sino cómo juega con la idea de qué coño significa ser humano. ¿Somos solo espectadores de las mierdas que pasan en el mundo o nos metemos a arreglarlas? ¿Hay que matar para salvar vidas? Preguntas existenciales de esas que te haces después del tercer gin-tonic.
El creador Mark Protosevich ha montado una trama neo-noir que engancha, con ese toque de cine clásico que tanto mola. Y aunque parezca una locura mezclar detectives duros con extraterrestres, la verdad es que funciona. Sugar no es solo un poli con problemas de adaptación; es un ser que se pregunta si vale la pena quedarse en un planeta donde la gente se mata por tonterías.
Si te gustó la primera temporada, esta segunda te va a dejar con la misma sensación agridulce de querer más. Y si no la has visto, hazte un favor y ponte al día. Que Colin Farrell con ojeras y actitud de 'estoy hasta los huevos de todo' es un espectáculo que merece la pena.
Segun ha adelantado el medio IGN.



