Stranger Than Heaven: el Tekken raruno que te hace pensar antes de dar hostias
The word going around Summer Game Fest this year was that Stranger Than Heaven was tougher than nails. And having played it I can confirm that it is. Until it isn't. Stranger Than Heaven is frightfully hard to get your head around for the first few minutes, particularly as this demo was essentially
Vale, colega, siéntate que te cuento. Estaba yo en el Summer Game Fest, pasando de una pantalla a otra, y todo el mundo me decía lo mismo: 'Tío, Stranger Than Heaven es una puta locura, más duro que un chotis en la Plaza Mayor'. Y claro, uno va con el chip de que te van a dar cera, que te vas a estrellar. Pero resulta que no es tan simple.
El caso es que me puse con la demo. Te sueltan tres combates, una chorradilla de tutorial en video y a correr. Los primeros minutos son un desastre. Estás ahí, dando manotazos como un pollo sin cabeza, y el juego te mira y te dice: 'Eh, colega, que esto no va de machacar botones'. Y tiene razón.
Lo flipante de Stranger Than Heaven es cómo han montado el sistema de combate. Olvídate de los Tekken o Street Fighter de toda la vida, donde haces combos con cuatro teclas. Aquí mandan los gatillos y los parachoques del mando. Izquierda para el brazo izquierdo, derecha para el derecho, y lo mismo con las patas. Sí, has leído bien: cada extremidad tiene su propio botón. Es como si mezclaras el QWOP ese de andar como un idiota con un juego de lucha serio.
Pero lo mejor es cómo bloqueas. En la mayoría de juegos, aprietas un gatillo y ya está. Aquí, bloqueas con el botón B o círculo, pero si quieres hacerlo bien, tienes que mantenerlo y mover los parachoques para hacer bloqueos direccionales. Y luego está lo de cargar los golpes, los agarres... Hostia, hasta puedes saltar encima del rival y darle de hostias en el suelo si lo dejas grogui. Es una locura.
Lo más guapo es que, cuando le pillas el tranquillo, deja de ser un suplicio y se convierte en un baile. Tienes que pensar, leer al otro, anticiparte. No vale con darle al mando como un mono. Y eso, en un mundo de juegos que te llevan de la mano, se agradece. Eso sí, no esperes ver a Snoop Dogg ni a Tupac por aquí, que la demo se centra en el combate y punto. Pero oye, a mí me ha dejado con ganas de más.
Segun ha adelantado el medio Eurogamer.



