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Rhythm Paradise Groove: el entrante perfecto para tu aburrimiento

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The beat-matching classic returns in fine voice. Read more

Rhythm Paradise Groove: el entrante perfecto para tu aburrimiento

Mira, yo siempre lo he dicho: los entrantes son lo mejor de cualquier carta. Y no, no es porque sea un glotón de mierda que se pide tres antes del plato principal, aunque tampoco lo niego. Es porque los entrantes son el momento en que el chef se vuelve loco, se quita la chaqueta y te pone un puto experimento en el plato. Un cigarro de cordero, una compota de cereza negra con sal... cosas que te hacen decir "ostia, esto mola". Pues eso mismo es lo que pasa con Rhythm Paradise Groove: es el entrante perfecto para tu aburrimiento.

No me malinterpretes, no es que sea un juego pequeño o cutre. Al contrario. Es que tiene esa energía de "vamos al lío, sin pausas, sin tutoriales de veinte minutos, sin cinemáticas que te cuentan la puta historia de un árbol genealógico que te la suda". Aquí entras, te dan una tostada, tienes que cogerla al ritmo de la música, y en tres segundos ya has terminado. Como un buen entrante: te lo zampas, te quedas con ganas de más, y pides otro.

Y eso es exactamente lo que hace Rhythm Paradise Groove. Te planta situaciones de lo más random: estás grabando un anuncio de coches y tienes que acelerar y frenar al ritmo, eres un cangrejo jugando al voleibol con un aperitivo (sí, en serio), o un robot en una fábrica de flanes que tiene que coger los buenos y electrocutar los malos. Todo con un sentido del ritmo que te atrapa, porque al final, el ritmo es jodidamente adictivo. No necesitas entender de corcheas ni de negras; tu dedo pulgar lo sabe todo.

Lo mejor es que no te pide que te esfuerces. No hay una historia épica que seguir, ni un mundo abierto que explorar. Es puro micro-ocio: entras, juegas, te ríes, y te vas. Como cuando te pides unas croquetas de jamón en un bar: sabes que no te van a llenar, pero te alegran el momento. Y si fallas, pues vuelves a intentarlo, porque el loop es tan adictivo que no puedes parar.

Así que sí, Rhythm Paradise Groove es un entrante de puta madre. No esperes un menú degustación de tres horas; espera un plato pequeño, lleno de sabor y con una pizca de locura. Y si no te gusta, siempre puedes pedir otro.

Según ha adelantado el medio Eurogamer.

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