OpenAI pierde 38.500 millones: el truco contable que te venden como drama
El conocido analista Ed Zitron
Vale, colega, siéntate y tómate algo porque el titular de OpenAI es de esos que parecen sacados de una peli de terror financiero: 38.500 millones de dólares perdidos en 2025. Ocho veces más que el año anterior. Suena a que la empresa de Sam Altman está más quemada que una tostada olvidada en el horno, ¿verdad? Pues no te creas ni la mitad.
El analista Ed Zitron ha soltado la bomba con los números auditados, y sí, la cifra es brutal. Pero aquí viene lo guapo: el 90% de esa pérdida no es porque OpenAI esté vendiendo menos o gastando como un niño en una tienda de chuches. Es un truco contable de manual. Resulta que al pasar de ser una organización sin ánimo de lucro a una empresa normal, el fisco americano te obliga a recalcular todas las promesas que hiciste a los inversores. Y claro, si tu empresa ahora vale un pastón, esas opciones de compra y warrants se disparan. 41.550 millones de dólares de golpe, solo por actualizar el valor de esas mierdas financieras.
Es como si tu piso valiera el doble de lo que pagaste y Hacienda te dijera que tienes que declarar esa plusvalía como una pérdida porque, técnicamente, has tenido que ajustar las cuentas. Suena a broma, pero es así. La pérdida operativa real, la de verdad, la del día a día vendiendo suscripciones y alquilando GPUs, ronda los 8.000 millones. Sigue siendo una pasta gansa, claro, pero no es para echarse a temblar como con los 38.500 millones.
Y aquí está la clave: los inversores no están ni locos por salir corriendo. Al contrario. OpenAI va a salir a bolsa con estos números, y el mercado está como loco por entrar. Porque saben que la empresa vale un huevo y que esas pérdidas son más humo que otra cosa. Es la paradoja de las tecnológicas: cuanto más pierdes en el papel, más vales en la realidad. Una locura, tío.
Así que no te dejes engañar por los titulares apocalípticos. OpenAI no está en bancarrota. Está haciendo lo que hacen todas las startups cuando se hacen mayores: ajustar las cuentas para que el mercado las entienda. Y si todo va bien, en unos años veremos si el truco funciona o si era todo un castillo de naipes. Pero por ahora, el espectáculo está servido.
Según ha adelantado el medio Xataka IA.



