Mole: El horror de desenterrar lo que debería seguir bajo tierra
Mole is an unforgettably unsettling game that asks some profound ethical questions
Mira, colega, te voy a contar algo que me ha dejado tieso. Hay un nuevo juego de terror que se llama Mole, y no es el típico susto fácil de pasillos oscuros y monstruos que te persiguen. Esto va de cavar, literalmente, y de hacerte preguntas que preferirías no tener que responder. Está en Steam y, ojo, no es para estómagos sensibles.
La premisa es simple pero retorcida: tienes que desenterrar cosas que, según te dicen, deberían quedarse enterradas. Y tú, como el pringao que eres, te pones a ello. Pero no es solo un simulador de paleontólogo loco. Aquí cada capa de tierra que remueves te enfrenta a dilemas éticos de esos que te dejan la cabeza como una lavadora en centrifugado. ¿Hasta dónde llegas por saber la verdad? ¿Merece la pena remover el pasado si lo que encuentras te va a joder la vida?
Lo que me flipa de Mole es cómo te mete el mal rollo sin necesidad de sangre a chorros. Es más bien esa sensación de incomodidad, de que algo no encaja, de que estás violando algo sagrado. La atmósfera es densa, opresiva, y la música te taladra el cerebro. No es un juego para jugar un sábado noche con los colegas y echarse unas risas. Esto es para jugarlo solo, a oscuras, y luego mirarte al espejo y preguntarte qué coño has hecho.
Los creadores han sabido jugar con lo psicológico. Te ponen en situaciones donde no hay respuestas fáciles, donde cualquier decisión te deja un regusto amargo. Y eso, tío, es lo que hace grande al terror de verdad: no los sustos, sino la incomodidad moral. Mole te obliga a cavar en tu propia conciencia mientras cavas en la tierra virtual. Y no, no es agradable.
Si te va el rollo de juegos como Amnesia o Soma, pero con un enfoque más terrenal y menos lovecraftiano, esto te va a encantar. Pero aviso: no esperes un final feliz ni una lección bonita. Esto es más bien un puñetazo en el estómago que te deja pensando durante días. Y oye, a veces eso es justo lo que necesitas para recordar que los videojuegos también pueden ser arte incómodo.
Segun ha adelantado el medio Kotaku.



