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Los jefes de la IA se han colado en el G7 y han robado el protagonismo a los políticos

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Esta semana se ha celebrado la edición número 52 de la

Los jefes de la IA se han colado en el G7 y han robado el protagonismo a los políticos

Vale, imagínate la escena: los líderes del G7, esos tíos que teóricamente manejan el mundo, sentados en una mesa hablando de Ucrania, de Oriente Medio, de tierras raras... y de repente, los focos se giran hacia otro lado. Porque los que de verdad molan ahora no son ni Trump, ni Macron, ni Modi. Son los cuatro gatos que llevan las riendas de la inteligencia artificial. Sam Altman, Dario Amodei, Demis Hassabis... suena a grupo de rock, ¿verdad? Pues son los nuevos rockstars de la cumbre.

Y no es coña. Esta semana, en la edición 52 del G7, los políticos han tenido que hacer hueco a los directivos de OpenAI, Anthropic, Google DeepMind, Mistral y hasta Meta. Porque resulta que, si quieres gobernar un país, necesitas tener de tu lado a los que controlan los algoritmos. Jessica Brandt, una tía del Consejo de Relaciones Exteriores de EE.UU., lo resumió bien: "El poder está cambiando de manos". Y vaya que sí. Ahora los estados cortejan a estas empresas como si fueran princesas en un cuento, pero con más pasta y menos romanticismo.

Lo más flipante es ver cómo se han organizado los encuentros. Modi, el primer ministro indio, se reunió con Arthur Mensch, el CEO de Mistral. Macron se hizo un selfie con Amodei. Y Altman, Hassabis y el mismo Amodei se sentaron a comer con Trump y Macron. Vamos, que los políticos están haciendo fila para hacerse amigos de los que saben de IA. Porque, seamos sinceros, la inteligencia artificial se ha convertido en un arma. Un arma que nadie quiere que se le escape. Antes era el petróleo, luego los chips... ahora es el algoritmo.

Y ojo, que no es solo postureo. Detrás de estas reuniones hay una dependencia tecnológica bestial. Los gobiernos necesitan a estas empresas para todo: desde defensa hasta sanidad, pasando por control social. Anthropic ya ha trabajado con el Pentágono, y Claude Fable 5 es un ejemplo de cómo la IA se usa como herramienta de poder. Así que, mientras los líderes mundiales se pelean por ver quién tiene el botón nuclear más grande, los de la IA están sentados en la mesa decidiendo el futuro. Y a nosotros, los mortales, solo nos queda mirar y preguntarnos: ¿quién controla a quién?

Segun ha adelantado el medio Xataka IA.

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