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La Steam Machine iba a ser una ganga hasta que llegaron los data centers a joderlo todo

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Thanks, data centers!

La Steam Machine iba a ser una ganga hasta que llegaron los data centers a joderlo todo

Mira, te voy a contar una de esas historias que te hacen preguntarte si el universo tiene un botón de 'fastidiar al gamer' bien gordo. Resulta que Valve, esa gente que nos regaló el Half-Life y nos metió en el pozo de las rebajas de Steam, tenía un plan para la Steam Machine que sonaba de puta madre. Una consola que, básicamente, era un PC con Linux, abierta, barata y pensada para que te la llevaras al salón y jugaras sin tener que vender un riñón. Suena bien, ¿verdad? Pues todo se fue al carajo por culpa de la inteligencia artificial y los data centers.

Vamos por partes. La idea original era lanzar la Steam Machine por un precio que la hiciera competitiva con consolas como la PlayStation o la Xbox. Algo así como 300-400 pavos, que ya es un pastón, pero asumible para lo que ofrecía: la libertad de jugar a tu biblioteca de Steam con un mando y en el sofá. Pero entonces llegó la fiebre de la IA. Todo el mundo necesita servidores para entrenar sus modelos de lenguaje, para generar imágenes de gatitos con sombrero, para lo que sea. Y esos servidores necesitan chips, muchos chips. Especialmente GPUs, las mismas que usa tu PC para jugar.

El resultado: los precios de las tarjetas gráficas se han ido a las nubes. No solo las tope de gama, también las de gama media, que son las que iban a montar las Steam Machines. Los fabricantes de chips, como NVIDIA y AMD, están vendiendo todo lo que producen a los data centers, y los gamers nos quedamos con las migajas y pagando el doble. Valve, que ya había intentado el invento de las Steam Machines en 2015 con resultados bastante flojos, ha tenido que aparcar la idea. Porque no hay manera de lanzar una consola barata cuando el componente más importante, la GPU, te cuesta un ojo de la cara.

Y lo peor es que la culpa no es ni de Valve ni de los fabricantes. Es de esta burbuja de la IA que, mientras nos promete un futuro de robots que nos harán la cena, nos está jodiendo el presente a los que solo queremos echar una partida sin arruinarnos. Así que, si algún día ves una Steam Machine en las tiendas, no esperes que cueste lo que debería. Dale las gracias a los data centers y a la inteligencia artificial por haberse cargado el chollo.

Según ha adelantado el medio Kotaku.

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