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La quesería centenaria que se salvó gracias a un primo con ganas de liarla

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Al norte de San Francisco hay una ciudad llamada Petaluma donde se encuentra una fábrica de queso con el mismo nombre. Petaluma Creamery tiene más de un siglo de

La quesería centenaria que se salvó gracias a un primo con ganas de liarla

Mira, te voy a contar una historia que parece de película de sobremesa pero es real. En Petaluma, California, hay una quesería que lleva más de cien años dando guerra. Se llama Petaluma Creamery y en sus mejores tiempos facturaba 50 millones de dólares. Pero claro, llegó la pandemia, el dueño se puso malo, perdieron a un cliente gordo como Chipotle y la cosa se fue al carajo. Estaban a punto de echar el cierre. Y entonces apareció el primo.

No es coña. El primo de Larry Peter, el dueño, se llama Daniel Peter y resulta que no era un informático cualquiera. Este tío había pasado 17 años en Salesforce montando sistemas de planificación para fábricas. Justo se había cogido un año sabático para descansar, pero claro, cuando tu primo te llama diciendo que su empresa se hunde, pues te toca remangarte. Adiós año sabático, hola CTO de una quesería.

Lo que se encontró Daniel era para echarse a llorar. La empresa funcionaba como en los años 80: los pedidos se apuntaban en papel, las facturas en un programa de contabilidad cutre y los 150 productos tenían códigos de dos letras que los empleados tenían que saberse de memoria. Por ejemplo, CY era cheddar amarillo. Y para más inri, facturaban en libras pero los pedidos eran en cajas o piezas. Un caos total.

El primer paso fue instalar internet de fibra óptica, que ni eso tenían. Luego, Daniel empezó a subir todos los datos a la nube. Pero aquí viene lo bueno: no se limitó a digitalizar. Montó un sistema de agentes de IA que automatizaban los pedidos, las facturas y hasta la gestión del inventario. Ahora los clientes piden online, el sistema calcula automáticamente las conversiones de libras a cajas y los empleados no tienen que memorizar códigos raros. La empresa pasó de estar en la UCI a facturar más que nunca.

Lo mejor de todo es que no despidieron a nadie. Los trabajadores pasaron de hacer tareas repetitivas a gestionar el sistema y atender mejor a los clientes. La IA no vino a robar curros, vino a salvar un negocio que llevaba un siglo dando empleo. Y todo gracias a un primo que se tomó un año sabático y acabó liado en una quesería.

Segun ha adelantado el medio Xataka IA.

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