El plan de Xbox: echar a 3.200 personas y rezar para que el software lo arregle todo
When Asha Sharma passed the 100-day mark at the helm of Xbox last month, the consensus assessment was cautiously positive – but as I wrote at the time, Sharma's role so far had mostly been crowd-pleasing positioning statements, and the genuin
Mira, llevo años cubriendo los movimientos de Xbox y ya no sé si reírme o llorar. La última noticia es que Asha Sharma, la nueva jefa, ha llegado a los cien días y lo primero que ha hecho ha sido una purga bestial: 3.200 despidos, el 20% de la plantilla, y cinco estudios que echan el cierre o se van por su cuenta. Y todo esto después de meses soltando discursos bonitos sobre llegar a mil millones de usuarios y revitalizar la marca. Vamos, que la realidad ha pegado un bofetón a las promesas.
Lo que me jode es que esto no es nuevo. Xbox lleva años en una montaña rusa de despidos y reestructuraciones. Cada vez que parece que van a remontar, llega un nuevo 'día más oscuro' y nos venden la moto de que es necesario para el futuro. Pero el futuro nunca llega. Ahora la estrategia es clara: recortar gastos a lo bestia y apostar todo a una estrategia de software de arriba abajo. O sea, que los juegos y servicios lo arreglen todo. Pero, ¿de verdad creen que con menos estudios y menos desarrolladores van a sacar títulos que compitan con Nintendo o PlayStation?
El problema de fondo es que Xbox lleva años sin un puto rumbo claro. Han invertido veinte mil millones de dólares en los últimos años (sin contar las compras) y los ingresos no solo no suben, bajan. Es como si estuvieran tirando el dinero en un pozo sin fondo. Y ahora, para cerrar ese agujero, se cargan a los equipos que podrían haber creado algo especial. Es una decisión de manual de empresa cutre: reducir costes a corto plazo y esperar que el milagro del software llegue. Pero los milagros no existen en los videojuegos, tío.
Lo peor es que los que se quedan van a estar con el culo apretado, viendo cómo sus colegas vuelan y preguntándose cuándo les tocará a ellos. Eso no genera creatividad ni pasión, genera miedo y curro de supervivencia. Y luego pretenden que saquen juegazos. Por favor.
Al final, Xbox necesita algo más que una estrategia de software. Necesita una identidad, una razón para que la gente compre su consola o se suscriba a Game Pass que no sea solo 'mira, tenemos Call of Duty'. Si no, van a seguir en este bucle de despidos y promesas vacías. Y mientras, los jugadores nos quedamos viendo cómo se desangra una de las marcas que más nos molaba.
Segun ha adelantado el medio GamesIndustry.



