El jefe de Sonic se pone del lado de los indies y le dice a los triple A que aprendan a gastar
Takashi Iizuka, the producer on Sega's Sonic the Hedgehog franchise, has said that AAA developers can take lessons from how indie studios operate. Read more
Mira, que el tío Takashi Iizuka, el que manda en Sonic, haya soltado que los estudios grandes deberían aprender de los indies no es ninguna tontería. Y ojo, que no lo dice porque sí, sino porque lo ha visto con sus propios ojos. Resulta que en el Summer Game Fest han presentado el Sonic Pico Park, un jueguecillo hecho por el estudio que creó el Pico Park original. Vamos, que Sega ha cogido una de sus gallinas de los huevos de oro y se la ha dado a un equipo pequeño para que hagan lo que quieran. Y eso, según Iizuka, es justo lo que necesitamos.
El colega suelta en una entrevista con GamesRadar+ que hacer un juego triple A hoy en día es una locura de pasta y tiempo. Te pasas años metiendo millones, y luego necesitas vender como churros para no irte al garete. Dice que es como en el cine: ves a Disney apostando millones por películas que tardan una década en rentabilizar, y luego te llega una cosa como Backroom, hecha con cuatro duros, y arrasa. Pues lo mismo con los videojuegos. ¿Para qué matarse con un proyecto mastodóntico si luego la peña se vuelve loca con chorradas bien hechas?
Y el tío tiene razón. Los indies trabajan rápido, prueban cosas, fallan y vuelven a intentarlo sin que les tiemble el pulso. En cambio, las grandes empresas van con pies de plomo, con mil reuniones para decidir si un botón va a la izquierda o a la derecha. Iizuka lo dice claro: trabajar con equipos pequeños es estimulante, porque notas esa energía de 'vamos a hacer algo y ya veremos'. Y eso, colega, es justo lo que falta en el mundillo triple A, donde todo está milimetrado y aburrido.
Así que nada, que si hasta el jefe de Sonic lo admite, igual es hora de que los grandes se dejen de postureos y aprendan de los que hacen juegos con alma. Oye, que no digo que los triple A desaparezcan, pero igual deberían soltar lastre y dejar que los pequeños les den lecciones de creatividad. Porque al final, lo que la gente quiere es divertirse, no ver cuánto ha costado hacer el juego.
Segun ha adelantado el medio GamesIndustry.



