El día que Bungie casi se va al carajo antes de que Sony los rescatara
As we collectively witness the end of Destiny 2 following its final update, some fans have blamed the game's demise on Sony, suggesting the company didn't want to continue investing in the sci-fi loot shooter. According to former Bungie community manager Liana Ruppert, however, the real story is m
Mira, colega, te voy a contar una historia que pone las cosas en su sitio. Resulta que mientras los haters de turno se tiran a la yugular de Sony por la supuesta 'muerte' de Destiny 2 —que, oye, su última actualización ha sido más un suspiro que un final épico—, resulta que la realidad es mucho más jodida de lo que imaginábamos. Un excommunity manager de Bungie, Liana Ruppert, ha soltado la bomba: el estudio estuvo a punto de cerrar la persiana antes de que Sony los comprara. Y no, no es un cuento de miedo para asustar a los fans de Marathon, que por cierto está en un bajón de cojones mientras Destiny 2 ve un repunte de jugadores nostálgicos.
Vamos a ver, que la narrativa fácil era echarle la culpa a Sony de que Destiny 2 se fuera apagando, como si los de PlayStation hubieran llegado con la chequera y hubieran dicho 'vale, chavales, esto se acaba'. Pero según Ruppert, la cosa iba de sobrevivir o morir. Bungie estaba tan al borde del abismo que si no llega a ser por la adquisición, ahora estaríamos hablando del estudio como un recuerdo, como esos grupos de música que sacaron un discazo y luego desaparecieron. Y ojo, que ella lo dice claro: 'estábamos muy cerca de cerrar'.
Me flipa cómo la peña se monta películas. Piensan que Sony llegó, compró el estudio y empezó a meter mano en todo, como si fueran los malos de la peli. Pero la realidad es que Bungie estaba en la UVI, con una hemorragia de proyectos fallidos y un Marathon que no termina de arrancar. Y entonces llega Sony, no como el villano, sino como el que paga la factura del hospital. O sea, que igual los que han salvado a Bungie son los mismos a los que algunos señalan con el dedo.
No te digo que Sony sea una ONG, para nada. Pero la historia tiene más matices que un meme de los que compartimos en el grupo de WhatsApp. Destiny 2 se va, sí, pero quizás no por culpa de nadie, sino porque el ciclo natural de los juegos como servicio es así: o evolucionas o te mueres. Y Bungie, con la compra, al menos tuvo una segunda oportunidad. Ahora, si Marathon termina siendo un fiasco, entonces sí, ya podemos echarle la culpa a quien sea. Pero mientras tanto, que cada palo aguante su vela.
Segun ha adelantado el medio Eurogamer.



