Saltar al contenido
Tecnología

Cuando tu coche se convierte en una consola: la guerra de los chips y los tuneros

Compartir X Facebook

Now it's an arms race between OEMs locking down chips and tuners trying to crack them.

Cuando tu coche se convierte en una consola: la guerra de los chips y los tuneros

Tío, ¿te acuerdas de cuando el tuning era ponerle un alerón enorme y un escape que sonaba a batidora? Pues eso ha muerto. Ahora la movida es otra: reprogramar la ECU, el cerebro del coche. Y ojo, que esto no va de ponerle un chip cutre, va de meterle mano al software como si fueras un hacker de película.

Resulta que en los 2000, una empresa llamada APR flipó con un sistema llamado EMCS. Básicamente, era un procesador extra que se colaba en la ECU de tu coche y te dejaba elegir entre varios mapas de potencia. Como si cambiaras de personaje en un juego, pero para que tu motor escupe más caballos. Y lo mejor: lo activabas con una secuencia de botones, como un cheat code del GTA. ¿Que quieres ir a tope? Pues pulsas aquí y allá con el control de crucero y listo, tu coche pasa de ser un señor mayor a un adolescente con testosterona.

La idea es tan simple como ingeniosa. Los fabricantes, los de siempre, se pusieron a blindar las centralitas para que nadie las tocase. Pero los tuneros, que son más listos que el hambre, se dedicaron a hacer ingeniería inversa. Descubrieron que podían leer el estado del cruise control y, con un poco de código, cambiar el rendimiento del motor sin tener que abrir el capó. Así, de un simple interruptor físico pasaron a un sistema que parece sacado de un arcade.

Yo mismo caí en esta trampa. Me compré una ECU de segunda mano para mi S4, un bicho con un V6 biturbo que ya de serie muerde. Pero con el chip de APR, el boost saltaba de 9 a 14.5 PSI solo con cambiar de mapa. Y si le metes gasolina de 100 octanos, el encendido se ajusta y el coche vuela. Pero ojo, que no todo es miel sobre hojuelas. El proceso de reprogramar es un coñazo y, si te equivocas, puedes dejar la ECU tiesa. Literalmente, la friegas y adiós coche.

Esto es una carrera de armas entre los que fabrican los coches y los que quieren sacarles más jugo. Los primeros ponen candados, los segundos encuentran la llave maestra. Y mientras, nosotros, los que disfrutamos de un buen motor, nos beneficiamos de esta guerra silenciosa. Eso sí, con cuidado, que no es cosa de cargarse el coche por querer ir un poco más rápido.

Segun ha adelantado el medio ArsTechnica AI.

Más sobre Tecnología

Ver todo →