Bergfried: el constructor de castillos que te deja dibujar las murallas a mano (y luego defenderlas a hostias)
How about a two-for-one today? Perhaps something from the RTS tower defence and city builder departments? Oh, and we'll throw in a medieval flavouring too, on the house. With all of that mixed together and wrapped up nicely, you get Bergfriend, a game in which you build medieval castles to your ow
Vale, confieso que llevo un rato dándole vueltas a esto de los city builders. La mayoría te venden que eres un alcalde, un dios o un ingeniero, pero al final siempre acabas poniendo cuadrados prefabricados y ya. Que sí, que el Cities Skylines mola, pero a veces echas de menos poder decir: "Oye, que esta torre la quiero aquí, no en esa casilla predeterminada". Pues Bergfried viene a solucionarlo, y encima con espadazos.
La movida es que no construyes un castillo como si fuera un mueble de Ikea. Aquí tú dibujas las murallas, pones las torres donde te sale del pie y diseñas el pueblo alrededor. Todo sobre una rejilla rara, que imita el desorden chulo de los castillos medievales de verdad. Porque, seamos sinceros, los castillos de verdad no eran cuadrados perfectos, eran un caos defensivo. Y aquí te dejan ser ese caos.
Luego, cuando ya tienes tu fortaleza de Tintín lista, llega la otra parte: la defensa. Y no es solo poner arqueros en las almenas y rezar. Puedes posicionar a tus tropas como te dé la gana, elegir qué caballero ataca a quién y hasta dar órdenes específicas a cada uno. Vamos, que si quieres que Sir Cagalindes se lance al foso con la bandera, puedes hacerlo. O no, pero la opción está.
Lo mejor es que no es un juego de "construyes y ya". Tiene su miga: mientras tus súbditos recogen recursos para que sigas ampliando el chiringuito, tú estás ahí, planeando cómo joder al siguiente bando de caballeros que venga a robarte el pueblo. Porque sí, siempre vienen. Y siempre tienen malas intenciones. Pero oye, tú has diseñado las murallas, sabes dónde están los puntos débiles. O eso esperas.
En resumen, Bergfried es como si juntases un juego de construir castillos con uno de estrategia en tiempo real, pero sin las tonterías de los menús cuadriculados. Es más personal, más de "yo hago lo que me sale de los cojones". Y con un toque histórico que mola, porque las formas irregulares de las murallas no son solo estética, afectan a cómo defiendes.
Segun ha adelantado el medio Rock Paper Shotgun.



